By http://www.flickr.com/photos/jvumn/
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Este artículo incluye algunas referencias al último CIS que puedes consultar haciendo click aquí.

Desde esta ventana para la reflexión ya hace tiempo que veníamos diciendo que es importante participar en política. Y es que además de que es nuestro deber, no vale la esa típica excusa de “yo no me meto en política porque no quiero problemas”. Aunque tú no lo quieras, tarde o temprano, la política se meterá contigo. Hablo sobre la reciente rectificación del Ministro de Educación, José Ignacio Wert, y su intención de dejar sin una parte de la beca Erasmus a miles de estudiantes que ya estaban en sus destinos. Estudiantes que, en su mayoría, se enteraban por casualidad de esta medida publicada en el BOE.

El CIS nos muestra que todavía casi un 45% de la población española afirma que “Es mejor no meterse en política” (página 8). Las consecuencias de este pensamiento pueden ser desastrosas. Esto contrasta con la valoración que se tiene del actual gobierno (página 13) o que el 48% de los españoles nunca se ha manifestado y el 56% nunca ha hecho huelga (página 9).

Tenemos que aprender a valorar la democracia, vivimos en un mundo donde aproximadamente el 80% de la población mundial vive bajo el dominio de una dictadura, fanatismo o similar. La democracia fue el gran invento de los atenienses, imponer a todos los ciudadanos de la polis a discutir y votar asuntos que tenían repercusión en sus vidas. Hoy tenemos la posibilidad de debatir sobre educación, seguridad social, empleo, y decidir qué es lo que más nos conviene. Podemos equivocarnos, pero esa equivocación en democracia siempre será mejor que si alguien toma la decisión por nosotros en una dictadura.

¿Pero cómo canalizar esto?

Está claro que los ciudadanos atenienses podrían hacer esto porque eran unos 20.000 y todos tenían que participar. Además, como ya hemos comentado en vídeo, a los más pobres se les pagaba por acudir porque se consideraba que su opinión era importante. Para eso existen los partidos políticos hoy, para canalizar los intereses de personas que tienen una cierta afinidad ideológica. Nacen de la sociedad, o deberían. Y ese es otro de los problemas actuales, no siempre están los mejores para ejercer la responsabilidad. Es un riesgo que se corre, pero la democracia nos permite que cuando algo no funciona o deja de funcionar se cambie. Hay que ofrecerse y participar. La democracia es un sistema en el que siempre se ha de estar atento y preparado para actuar. No podemos permanecer quietos.

Hoy los mecanismos de participación son muchos, e Internet nos ha facilitado mucho las cosas. Parece que ya no tiene sentido el típico mitin político en la plaza de pueblo, ni que venga el representante de turno a apoyar al candidato. Y más si los que se reúnen en ese mitin son familiares, o gente afín.

Los representantes políticos toman decisiones que te afectan a ti directamente, a tus familiares, a tus amigos. No puedes pasar de la política porque entonces las medidas pasarán de ti. Tu futuro depende de lo que digan esas personas que se eligen democráticamente en una votación. Hay que participar con el suficiente pensamiento crítico para no dejarnos engañar, para distinguir entre la verdad y la mentira. Repito, no dejarnos engañar. El “no nos representan” es una falacia, por supuesto que te representan. Y tanto, otra cosa es que no te guste.

La crítica no es hacer política, despotricar no es hacer política, aunque en este país se piense que sí.

Francisco Jiménez Espejo.