love-filosoque

O mejor aún, de placer. Hay un concepto griego que me resulta tremendamente interesante, la «enkráteia» o dominio de uno mismo. En el campo donde se expresa mejor este dominio es en el de lo erótico. Es en lo erótico donde reside el placer más arrebatador que conduce y hasta participa de la locura. En lo erótico se puede arrastrar al hombre al abismo de la sumisión y de la pérdida del control de uno mismo. Ya se sabe, como dice Platón en la «República»: «No existe mayor placer ni más agudo que el de los ‘aphrodisia'».

Para los griegos el hombre que hace gala de un dominio eficaz de sí mismo es el que demuestra que está preparado para manejar con éxito los asuntos públicos, para participar en la asamblea. Menandro, que es un comediógrafo griego creo que del siglo IV a. C., nos advertía contra la fuerza del amor y los «aphrodisia» de la siguiente manera: «No tiene más fuerza que el amor ni el mismo Zeus, que reina sobre los dioses pero todo lo hace obligado por aquel». Hay un diálogo platónico muy interesante donde se realiza un análisis del ‘éros’, el Filebo. Platón dice en el Filebo que no hay batalla más sangrienta que la que libra el hombre en el campo del eros, ya que se trata del placer más poderoso, el mayor de todos cuantos el ser humano puede concebir.

Continúo con una cita del Filebo sobre la visión de los placeres ardientes del amor y «cuando vemos a alguno gozando de ellos, nos causan risa, pues los acompaña la mayor indecencia y al verlos sentimos vergüenza y los ocultamos a la vista, escondiéndolos lo más posible, dándolo todo eso a la noche como si la luz no debiera verlo».

Termino con otra cita del Filebo: «A la diosa la llaman Afrodita, pero su nombre más verdadero es Placer», un placer que infunde colores, gestos, jadeos, provoca excitación total y hace dar gritos de locura. Platón habla, insisto, del goce erótico como de nuestra pasión más violenta, la que pone ciegamente frenéticos a los seres humanos, encendidos por el desenfreno. Todo esto aparece en el Filebo. Y lo que no debemos olvidar que se refiere también al amor homoerótico.

Por Manuel Bemúdez Vázquez.

Foto por LievenVM en Flickr.