emociones

Telémaco, al inicio de la Odisea, siente lástima de sí mismo por su situación. Se queja y se lamenta y culpa a los dioses. Surge aquí la primera dicotomía entre el “determinismo” propio de los héroes (que no ven el destino algo negativo y aceptan su papel en el desenvolvimiento de los eventos) y el “fatalismo”, propio de las personas débiles (en este caso, propio de Telémaco).

Quien saca a  Telémaco de esta situación es la diosa Atenea, que bajo la figura de Mentor se aparece a Telémaco y le convence de tomar cartas en el asunto. Mentor hace la labor de motivador para la acción. Así, Telémaco decide ponerse en marcha y parte hacia Pilos primero, hogar de Néstor, y luego hacia Esparta, donde viven Menelao y Helena. Estos personajes y figuras de leyenda ya en vida, le enseñarán a calibrar las emociones, pues estas también tienen que ser enseñadas. Hay que mostrar el momento adecuado (kairós) para sentir cada emoción.

Por Manuel Bermúdez.