Passau

En el año 1999 hice un viaje con unos amigos a la ciudad bávara de Passau. Muchas cosas se podrían contar de esta bellísima ciudad alemana, pero lo que más me llamó la atención y que hoy me ha vuelto a la memoria, vete tú a saber por qué, fue el río. En Passau confluyen tres ríos, el Inn, el Ilz y el Danubio. Cada uno de estos ríos tiene un color distinto. Podríamos incluso decir que cada uno de estos ríos tiene una identidad distinta. Vienen de distintos orígenes.

Bien, lo que yo me pregunté en su momento fue ¿por qué el río que se forma de la confluencia de estos tres ríos se debe llamar Danubio? El río Inn, a su paso por Passau es más amplio, más caudaloso y más profundo que el Danubio. Además, lleva un recorrido más largo a sus espaldas. Entonces, ¿por qué el Inn es afluente del Danubio y no a la inversa? Otra cosa, el Inn a su paso por Passau es más azul que el Danubio. Quizá a este río habría que haberle dedicado el vals el “Inn azul”.

Hace unos años descubrí la respuesta, que no por prosaica es menos válida. Absténganse de leer las siguientes líneas aquellas almas poéticas o sensibles, porque lo que sigue es una explicación demasiado apegada a la física de los ríos. La ciencia dice que si dos ríos mezclan sus aguas se considera río principal aquel que, en la zona de la confluencia, forma un ángulo mayor con el curso que prosigue. El ser humano percibe la continuidad y la unidad de ese río, y percibe el otro como su afluente.

Yo pensaba que era mejor considerar que el Danubio, simplemente, tenía más fuerza y personalidad que el Inn y por eso en la confluencia se convertía en el río principal. Quizás en determinados momentos todos deberíamos ser un poco un Danubio de este estilo.

Manuel Bermúdez Vázquez.