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Uno de los puntos de referencia del avance de la ciencia durante el Renacimiento y la primera modernidad es el descubrimiento o invención del telescopio. Generalmente es asumido que fue Galileo quien inventó el aparato que luego le permitirá avanzar en el desarrollo de la  teoría heliocéntrica ya sugerida por Copérnico. Aunque para ser justos no debemos olvidar que, ya en la antigua Grecia, Aristarco de Samos había propuesto un modelo heliocéntrico del sistema solar.

Iniciar un apartado con el título que se indica, de cómo Galileo robó el telescopio, es un intento iconoclasta de desafiar ciertas asunciones profundamente enraizadas en la historia de la filosofía y del pensamiento.

Pasemos a contar la historia primero y luego analizaremos con más detalle algunas de las características que este episodio presenta.

Galileo vivía en Padua, al otro lado de la laguna estaba Venecia. En la ciudad de los canales, Galileo tenía un amigo que se llamaba Sarpi y que trabajaba para el Dogo o Dux de la ciudad, el más alto cargo de la república de Venecia. Parece ser que un día llegó un personaje neerlandés, llamado quizá Hans Lippershey, que tenía en su poder un aparato nuevo, un telescopio, que ofreció para la evaluación a las autoridades venecianas. Lo que este hombre buscaba era una recompensa económica por su invento. Parece ser que esta propuesta inicial fue rechazada, pero en el ínterin Sarpi, el amigo de Galileo, le prestó el telescopio que estaba siendo sometido a estudio aprovechando que el sabio estaba en Venecia. Al día siguiente, Galileo volvió a Padua y a los pocos días regresó a Venecia con un modelo de telescopio que también ofreció para el examen al Dux y esta vez sí que tuvo éxito y consiguió una recompensa económica y que la historia lo haya considerado el inventor. Dicho en otras palabras, un examinador de patentes veneciano, que resultó ser amigo de Galileo, le da a su amigo la oportunidad de conseguir la idea que más tarde recibirá el premio. Galileo presentó al senado veneciano posteriormente el telescopio como un instrumento militar clasificado y esa es la razón por la que consiguió el dinero y el premio.

Esto es, más o menos, lo que podemos probar que ocurrió. Sin embargo esta historia tiene muchas implicaciones que me parece oportuno explicar de forma pormenorizada. El asunto clave no es sólo que Galileo robara el telescopio, como digo de forma epatante en el título de este apartado, sino que aportó uno nuevo, más potente y mejor. De hecho, lo primero que habría que decir es que no está claro lo que era un telescopio. Hoy en día podemos tener en nuestra mente más o menos lo que es, pero en aquel momento no tanto. Antes del de Galileo ya existían algunos telescopios, sin embargo no recibieron mucha atención, entre otras cosas porque no eran muy potentes ni muy útiles. Así, quizá lo que podemos decir es que Galileo creó la narrativa del movimiento de los planetas apoyándose en un dispositivo, el telescopio, cuya factura no está muy clara a quién atribuírsela. Una vez el telescopio que Galileo presentó a las autoridades venecianas recibió su reconocimiento se expandió rápidamente y por muchos lugares.

Ahora bien, otro de los conceptos que tenemos que evaluar es el de inventor. ¿Quién es el inventor de algo? A mi modo de ver, en el periodo del que estamos hablando, alrededor de 1609, la definición que mejor encaja con inventor sería la de alguien que pone en uso cierta tecnología en un determinado lugar. Como podemos ver, la originalidad no tiene nada que ver con la invención del objeto, lo cual pone cierta distancia entre cómo entender el concepto de inventor hoy en día y cómo se entendía en el siglo XVII.

Otra de las cuestiones que podemos plantear, vista la situación del origen del telescopio, es si Galileo lo desarrolló a través de la práctica o si lo hizo a través de la teoría. Quizá lo más justo que podríamos establecer es que Galileo pudo inventar el concepto mismo del objeto que estaba pensando en inventar, si bien fue otro el que inicialmente vino con un prototipo antes que él. También le dio un  salto cualitativo. El telescopio de Galileo mejoró a los telescopios que había hasta entonces de 4 a 30 aumentos, aunque tampoco sabemos con seguridad cuántos aumentos podía lograr el prototipo de Hans Lippershey. Lo que nuestro inventor estaba intentando era crear una nueva narrativa para inventar lo que era la invención, porque decía que había creado el objeto teóricamente, nunca defendió que él lo hubiera inventado en la práctica, si lo hubiera hecho habría mentido. Lo que siempre defendió Galileo era que él había creado el concepto, la idea de telescopio. Quizá la frase que mejor encaja con esta historia es que el telescopio no era hijo biológico de Galileo, sino que fue adoptado. Aunque luego los réditos logrados por su hijo adoptivo recayeron en la fama del italiano.

Así pues, hemos asistido a una reevaluación a toda velocidad de los conceptos de invención, de autoría, de originalidad y de creación de narrativas, todo desde una nueva óptica que nos permite aproximarnos de una forma nueva y original a la realidad histórico-científica de un periodo que determinó la evolución posterior de la ciencia, el pensamiento y la filosofía.